Andar por andar

Andar por andar

Andar por andar

Si el otro día hablaba de La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine, hoy me detengo en este pequeño librito de Adriana Herreros que se llama Andar por andar, y es que al final no hay nada más inútil que “andar por andar”, que se convierte en un acto de rebeldía ante la velocidad y la productividad que nos dominan, y que nos permite conectar con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Caminar no tiene un retorno económico, si lo hacemos por placer; solo aporta bienestar y nos permite un tiempo para estar con nosotros mismos y hacer reflexiones personales. Además, nos sirve, según la autora, para reclamar un espacio que cada vez nos está siendo arrebatado por coches, terrazas o, en el caso del campo, por vallas y cercados. De esta manera, el andar se convierte también en un acto político y reivindicativo, una forma de reapropiarnos de unos espacios cada vez menos públicos.

No hay nada más revolucionario, ahora mismo, que disponer de tiempo para uno mismo, y eso nos permite dedicarle un tiempo a caminar, descubrir lugares y llevar una mirada atenta al camino que, aunque ya conocemos, se nos presente como nuevo.

En suma, la obra defiende el caminar como práctica transformadora: relajante, intelectual, política y cultural, frente a una sociedad acelerada que subestima lo humano y lo cotidiano.