El abandono de la técnica IV
El abandono de la técnica IV
Byung-Chul Han en su obra En el enjambre, nos recuerda como el verbo para referirse a la historia es actuar.
«Hannah Arendt entiende la acción como la capacidad de “poner un principio”, es decir el poder de hacer que comience algo completamente otro (diferente).» (Han 55).
Pero según el análisis del Han el hombre ya no actúa, solo teclea estamos ante un nuevo hombre, que no será ni homo faber, como proponía Ortega, ni homo ludens, como diría Huizinga*,*sino el un homo digitalis.
Las características de este nuevo homo digitalises vivir en un entorno rodeado de pequeñas pantallas, que manejamos con destreza con nuestros pulgares, atrofiando nuestras manos, que ya no tendrán la necesidad de fabricar, de actuar; él solamente querrá disfrutar. De las nuevas necesidades (digitales, no naturales) que surgen, el hombre no necesitará trabajar, de esta manera el trabajo se acerca al juego, sin posibilidad de distinción.
Esto enlazaría con lo que Ortega define como Gentlemen, es decir, el comportamiento que el hombre adopta durante breves momentos de la vida, que deja de abrumarle, y se dedica a un juego aplicado al resto de la vida (juego de lucha con el medio, en un medio inventado). Pero al querer jugar, no desea que le hagan trampas, ya que las trampas rompen las reglas del juego y por tanto el juego de ser tal. De este espíritu de no querer que nos hagan trampas durante el juego, sale el espíritu de justicia, en el que nos opondremos a que se rompan las reglas del juego.
Bien, ahora, el homo digitalis, al contrario que elGentlemenno distingue entre el juego y el trabajo, lo que hace que todo sea lo mismo, es decir se ha quitado del juego todo lo lúdico y lo ha convertido en trabajo, como nos recordará Han.
«Hoy, en efecto, estamos libres de las máquinas de la era industrial, que nos esclavizaban y nos explotaban, pero los aparatos digitales traen una nueva coacción, una nueva esclavitud.» (Han 59).
Ahora todo el tiempo es tiempo de trabajo. En la época industrial las máquinas se quedaban en la fábrica, y cuando salíamos de dicha fábrica era el tiempo del no trabajo. Ahora llevamos nuestro trabajo en el bolsillo, por lo que la coacción de estar hipercomunicados no te permite desconectar, no te permite ensimismarte. Vivimos en la sociedad del rendimiento, dirá Han.
Ahora todos somos emprendedores y lo que se busca es aprovechar al máximo nuestro rendimiento, rendimiento laboral, físico, intelectual. Hemos pasado de una sociedad que se basaba en el “deber”; teníamos la obligación de trabajar para mantenernos, de ponernos vacunas para estar sanos, de ir al colegio para aprender, a una sociedad del “rendimiento”. La obligación sigue existiendo, pero de la obligación hemos pasado a hacerlo porque podemos, porque queremos hacerlo. El individualismo se empodera de las situaciones haciendo que nuestras acciones sean voluntarias, más eficientes, más rápidas… en definitiva mucho más productivas.
Pero sin perder esa disciplina que desde la industrialización se sometió a los trabajadores.
En la sociedad de la disciplina se busca el control, es una sociedad negativa desde el punto de vista del individuo, mientras que en la sociedad del rendimiento se busca el poder, con lo se convierte en una sociedad mucho más positiva. Yes we cano Just do itson eslóganes populares en la sociedad del rendimiento. ¡Tú puedes!, ¡hazlo! no nos plantean que nos cuestionemos la obediencia, solo que la asumamos y que intentemos llegar más lejos con ella. Ya no hacemos las cosas por que nos obliguen, sino porque queremos, lo cual es mucho mejor desde el punto de vista de la ordenación social.
Si no haces algo, no es porque no tengas oportunidades, no es porque tengas dificultades en la vida que te impidan prosperar, es porque no quieres, por que no has rendido lo suficiente. La fuerza de la voluntad es tú límite… y no hay otro.
En fin, hay que aprovechar al máximo nuestro rendimiento, si no adelgazamos es porque no queremos ir al gimnasio; si no tenemos trabajo es porque no buscamos nuestras oportunidad, no somos emprendedores; sino nos curamos de una enfermedad, es porque no hemos puesto los medios adecuados para hacerlo.
En definitiva, somos los responsables de nuestras acciones y nuestros logros. Se hace al individuo responsable, y se exime a la sociedad y al estado de toda su interacción. Esto hace muy interesante el cambio de rumbo en el modelo de sociedad.
En *La rebelión de la masas,*Ortega nos habla de la de muchedumbre o de las aglomeraciones de gente, o de “lleno” que se lleva a cabo en Europa y todo ello lo define como una crisis tanto de la política, como de la cultura. La mayoría suplanta a la minoría.
«Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su ‣«propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 39).
EL problema de dicho traslado de funciones se encuentra en que esa mayoría, esa masa, realmente no suele estar cualificada para tomar los espacios, mucho menos para tomar decisiones políticas.
En una mala lectura, muchas veces se hablado de que Ortega solo confiaba en las élites, especialmente preparadas y formadas para llevar a cabo las más altas funciones, pero el mismo es consciente de que dichas élites se dejan llevar por el hombre-masa, y que en su actualidad se estarían corrompiendo, poniendo como ejemplo el acceso de “intelectuales incualificados, incalificables y descalificados”. Mientras que en las clases populares puede encontrarse gente de verdadera valía. Así que en opinión de Ortega cada grupo social debería contar un grupo selecto de personas que los representara.
Lo cierto es que tras el concepto de hombre-masa nos encontramos una análisis antropológico del hombre del s. XX, en el que, con gran capacidad de análisis Ortega nos presenta a un ser conformista y mediocre que está a gusto con dicha mediocridad y por otro lado que reclama su derecho a ser así.
«Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 44).
Así Byung-Chul Han, retoma este concepto y lo actualiza denominando a la nueva masa, enjambre digital. Dicho enjambre no dista tanto del hombre-masa definido por Ortega, ya que ambos son individualidades aisladas, que podríamos decir que carecen de alma y espíritu. No hay un perfil propio, no hay masa en términos marxistas, pero si en términos orteguianos, ya que lo que hay muchas similitudes entre el enjambre de Han y la muchedumbre formada por el hombre-masa de Ortega.
En el homo digitalisprima el individualismo, quieren tener su identidad a toda costa, quieren ser un “alguien” pero anónimo. Vivimos en una sociedad narcisista, según Han. Una sociedad en el que abundan los Hikikomoris, término japonés para definir a las personas que sufren un gran aislamiento y solo se relacionan a través de los medios digitales.
Las Redes Sociales son imprescindibles para apoyar este narcisismo. *Instagram, facebook, twitter,*etc… están pensadas para que podamos exponer nuestras opiniones, fabriquemos una imagen de nosotros mismos, tengamos un espejo en el que mirarnos… y con toda la información existente, terminemos ahogándonos.
Han nos habla del Síndrome del cansancio de la información, enfermedad que nos afecta ante el exceso de información, producida por cada uno de nosotros somos emisores, receptores, productores y al final consumidores de toda la información que generamos. Este fenómenos nos produce una parálisis de la capacidad analítica, es decir nuestra capacidad de pensamiento. No somos capaces de distinguir lo que nos es esencial de lo que no. Tenemos tanta información que no somos capaces de reducir las cosas a lo esencial.
Ahora mismo la información que nos ofrecen los medios digitales ha dejado de ser informativa y es deformativa, ya no es comunicativa sino acumulativa. Solo buscamos, seguimos e incluso espiamos aquello que nos representa, el mundo digital solo son modulaciones de uno mismo.