El coronavirus y el cambio de valores
El coronavirus y el cambio de valores
Parece que con la llegada de la pandemia, también ha llegado una ola de solidaridad sin precedentes. Dicen que el virus va a cambiar el mundo. que nada volverá a ser como antes. Quizás así sea… o quizás no.
No pretendo hacer una valoración en términos de pesimismo u optimismo. Como hablaba el otro día con unos amigos hay quién dice que: El pesimista es un optimista bien informado, a lo que uno de mis amigos decía que prefería darle la vuelta y decir que él era un optimista, ya que era un pesimista bien informado. Ya decía Pitágoras que había que dejar el pesimismo para mejores tiempos.
Pero dejando de lado estas dos polarizaciones categoriales, la cuestión es ¿qué mundo nos vamos a encontrar cuando todo esto acabe? La verdad que mi idea es que probablemente, como pasa con otras desgracias, pasemos unas semanas, quizás meses, afectados y que probablemente pasado un tiempo de cuarentena mental, volvamos a ser quienes éramos… (a nivel personal, no hablo de geopolítica estratégica).
Creo que esto se ha visto ya en otros momentos, con grandes tragedias, es cierto que a otros niveles los atentados del 11S cambiaron el mundo, la creación del miedo como arma política (no se si hay que recordar que Francia esta en un estado permanente de excepción desde los atentados de París o en España vivimos en un nivel 4, sobre 5, desde los atentados del 11M), vivimos en una sociedad panóptica foucaultniana, en el que el poder se ejerce en unas relaciones no igualitarias, entre estado-individuo. Pero dejando de ladeo nivel político, es cierto que a nivel individual, todo el mundo se solidarizó con dichos dramas, los ciudadanos españoles se volcaron con Haití, después de su terremoto en 2010… ¿y después qué? Haití quedó en el olvido.
Mientras las noticias nos recuerdan, día tras día, la tragedia los ciudadanos se sensibilizan, después empieza a saturarnos que no hablen de otra cosa y esto termina creando callo en nuestra conciencia (incluso aburrimiento), ya nadie se acuerda de los refugiados en Lesbos o Lampedusa, de Haití o incluso la guerra Siria.
Ahora estamos muy concentrados en “nuestro” problema… hasta que deje de serlo, entonces volveremos a nuestras rutinas, ha estresarnos nuevamente por nuestro trabajo, a contaminar nuestras ciudades por ir a dichos trabajo, a olvidar que estuvimos unos meses sin podernos besar, abrazarnos o incluso olernos. Olvidaremos todo eso y volveremos a nuestras rutinas ocupándonos de lo urgente, pero no de lo importante.