El abandono de la técnica I
El abandono de la técnica I
Ortega y Gasset nos habla del temor de que los avances técnicos nos hagan perder la perspectiva de que son creados por el hombre, y que en consecuencia, necesitan de nuestra atención para ser creados. Podemos llegar a creer que dichos avances, están ahí de siempre como los bienes naturales con los que las culturas primitivas se abastecían… Este mal augurio, se ha cumplido. Es frecuente que nuestros jóvenes piensen que siempre hemos vivido con móviles o con internet y que dicha tecnología siempre ha estado ahí y que siempre estará
Vivimos en una sociedad en la que los avances técnicos y tecnológicos han sido tan grandes que hemos perdido el contacto con la realidad de su producción y de su gestación, transformando su esencia misma: internet, redes sociales y la hipercomunicación no nos permite ni un minuto de ensimismación, con la cual, nuestro autor nos propone para realizar dichos avances técnicos y tecnológicos.
Mientras los animales viven en un estado permanente de alerta –alteración o enajenación, diría nuestro autor— ante la imposición natural de cubrir sus necesidades, el hombre posee la posibilidad de ensimismarse. Esta posibilidad le permite no vivir esclavizado como los animales, de esta manera, el hombre ensimismado puede pensar en el mundo y ver qué necesita realmente para desenvolverse en él, crearlo e imponerlo a su voluntad. Como diría el propio Ortega «El hombre humaniza el mundo».
Pero en el mundo de hoy hipercomunicado hemos perdido la posibilidad de ensimismarnos, ya que nuestra sociedad nos exige que estemos siempre alerta. Ya no es una exigencia natural, como la que tienen los animales por conseguir alimento o no ser cazados, sino enajenados ante la falsa necesidad de saber todo lo que sucede a nuestro alrededor, de estar comunicados, en definitiva como dice Byung-Chul Han vivir en el enjambre*,*una masa de individuos aislados incapaces de una acción común.