Carta sobre el humanismo
Carta sobre el humanismo
¿Es necesario seguir manteniendo la palabra “Humanismo”? se plantea Heidegger ante la pregunta de Jean Beaufret, ¿cómo dar sentido a la palabra “Humanismo”?, para el evidentemente este tipo de títulos hacen bastante daño. Cualquier tipo de nombre que pongamos a cada tipo de pensamiento, para cubrir la demanda, de cada tipo de conocimiento, es una limitación y un error para Heidegger.
El pensar se termina cuando se sale fuera de su elemento, dice Heidegger. El pensar del ser, pertenece al ser y no se puede pensar desde fuera, es decir desde el ente. El pensar es aquello que es según su procedencia esencial, se adueña de su esencia, porque adueñarse es quererla o amarla, y solo a partir de dicho querer, el ser es capaz de pensar.
El humanismo no es otra cosa que meditar y cuidarse de que el hombre sea humano, en lugar de “no-humano” o inhumano, esto es ajeno a su esencia. Pero el humanismo se determina siempre desde una perspectiva, para Heidegger un tanto torticera, como la la historia, la naturaleza, el mundo… Por lo tanto toda interpretación del “humanismo” sigue siendo metafísica. Pero ¿de que modo la esencia del hombre pertenece a la verdad del ser? el problema es que la metafísica nunca ha respondido a dicha pregunta, pero lo que es aun peor, dicha pregunta es totalmente inaccesible a la metafísica.
En la filosofía de Heidegger hay una diferencia clara ontológica entre ser y ente. Y de lo que debería ser estudia de la metafísica es el ser y no el ente, como se ha hecho hasta ahora. El problema es que solo nos podemos aproximar al ser, a través de un ente que el denomina Dasein, que podríamos traducirlo como un “ser ahí” o “ser arrojado”. Esta capacidad el único ente que la posee es el hombre, ya que es único que tiene conciencia de “ser ahí” por que es el único que tiene conciencia de su temporalidad.