Fichte y la quintuplicidad de la razón

Fichte y la quintuplicidad de la razón

Según Fichte la historia se desarrolla en cinco etapas y es la realización de la libertad del individuo como acción racional. La finalidad de la humanidad es la libertad y la historia es el proceso para conseguirla.

Estas cinco etapas se desarrollan de la siguiente manera:

1º El hombre no es consciente de que es parte de un ente absoluto, y aunque su vida está regida por una divinidad (dicho ente absoluto) él no es consciente de ello.

2º Se tiene que liberar de los instintos, tiene que perder la inocencia natural y ganar en libertad. Este momento puede suponer un pequeño retroceso, pero es necesario.

3º Se libera completamente de los instintos, pero también de toda autoridad. El hombre conquista la libertad, pero no su esencia. No reconoce su universalidad y por tanto es una libertad vacía, individualista.

4º El hombre empieza a ser consciente de que esta libertad alcanzada, no tiene que ser individual, sino universal, empieza a entender que es parte de un ente absoluto (o divinidad).

5º No solo comprende que pertenece a un ente absoluto, sino que también educa a la humanidad en este sentido.

A través de dichos momentos de la historia llegamos a comprender que somos un ente absoluto (razón, ser, divinidad…); pero este sería el camino inverso o de descenso para entenderlo.

Fichte parte de un tipo de filosofía que podríamos denominar genética, en contraste con la filosofía arquitectónica que realiza Kant. Kant coloca cada cosa en su sitio, le da un lugar determinado para que todo encaje, su filosofía sería un gran puzzle en el que cada pieza tiene su lugar exacto y determinado. Sin embargo, Fichte, parte un concepto primigenio, que en forma de semilla, hará que vaya creciendo el resto de su filosofía.

Para Fichte este germen es su concepción de ente absoluto. El ente absoluto, razón absoluta, yo trascendental o divinidad (según el momento filosófico del propio Fichte), es un orden moral, que nos dice cómo deben ser las cosas y como es absoluta, las cosas son como deben ser. Podríamos decir que es un Ordo ordinans.

El ente absoluto se va convirtiendo en toda la realidad, en la manifestación de dicho ente absoluto (aquí es evidente la influencia de Spinoza, ya que tiene un concepto panteísta De Dios, aunque nuestro autor se aleja de sus tesis ya implicaría la multiplicidad del ente absoluto), así que tenemos un ente absoluto y su manifestación.

De esta manera llegamos a dicha concepción genética, en la que partiendo del ente absoluto como germen, descubriremos sus manifestaciones y a través de estás últimas tomaremos conciencia de dicho ente a través de la historia como ya hemos comentado.

Para entenderlo un poco mejor, podemos asemejarlo al neoplatonismo y al concepto de Uno de Plotino. Veamos cual es el proceso de la autoconciencia del ente absoluto:

1º Partimos del concepto de ser absoluto, que es permanente por el mismo y desde sí. Solo puede ser el mismo, no tiene pluralidad y es eterno. El resto de la realidad es una manifestación de dicho ente absoluto y aunque no existiera dicha manifestación él seguiría existiendo.

2º Existe el saber del ente. Es decir, además del ente, se da el saber. El saber que se es, ha de darse obligatoriamente, ya que en el ente no puede haber cambio. De esta forma, el saber del ente, debe estar fuera, pero junto a él. No pueden ser dos realidades ya que entonces sería múltiple, habría que entenderla como imagen, como atributo de dicho ente, pero dejando claro que no es ni emanación, ni creación.

3º Como siguiente paso debemos entender que el el saber debe saber de sí, como mera manifestación del ente. El saber se tiene que saber a si mismo y saberse como saber.

En este momento es donde el hombre como individuo debe tomar conciencia de sí, es decir autoconciencia. No pensamos, como pensados.

4º El mundo es una manifestación de este ente absoluto y yo tengo la capacidad de conocer dicha manifestación. Toda la realidad se conoce a si misma a través del yo.

5º El autoconocimiento se representa a través de las cinco etapas de la historia de la humanidad que hemos explicado principio de esta presentación, de esta manera podremos comenzar el ascenso hasta la conciencia absoluta del ente.

Así comenzaríamos con las cinco etapas de ascenso, que corresponderían con los estadios de la historia:

1º Etapa sensible. La realidad es el mundo sensible, percibimos las cosas a través de los sentidos  sin tener conciencia que pertenecen a un ente absoluto.

2º Etapa de legalidad o moral inferior. Lo más importante será el imperativo categórico, es decir tenemos una ley que sujeta la libertad del individuo.

3º Moral superior. Se empieza a descubrir la verdad. Se fija la idea de la moralidad, pero ya no en forma de ley sino de manifestación cualitativa.

4º Estaba religiosa. En la que la libertad, el ser libres no recae sobre el individuo, sino en la divinidad. Todos somos imagen De Dios y debemos entregarnos a la vida divina, pero no como imposición sino como partícipes de esa divinidad.

5º Etapa filosófica. Sabemos de donde viene esa divinidad o ente absoluto y se comprendemos que somos parte de él.

Fichte en su obra los Caracteres de la edad contemporánea, establece que los alemanes se encuentran en la tercera etapa. Más tarde en los Discursos sobre la nación alemana, establece que estarían entrando en la cuarta etapa y que además son ellos (los alemanes) los que tienen que guiar al resto de naciones a superar los estadios inferiores en los que se encuentran. ¿Cómo y por qué considera Fichte que deben de ser ellos? por tres razones fundamentales:

1º Tienen la filosofía verdadera. La filosofía de Kant y de él mismo, son la base necesaria para superar el resto de etapas.

2º Tienen la correcta pedagogía. Fichte era amigo de Pestalozzi y considera que sus investigaciones y avances en pedagogía son los adecuados para dicha superación.

3º Tienen la lengua adecuada. El alemán es una lengua que no ha olvidado sus razices y por tanto es el vehículo transmisor idóneo para transmitir dicho conocimiento.