Aporofobia

Aporofobia

Adela Cortina es catedrática de Etica y filosofía política en la Universidad de Valencia y fue la primera mujer en ingresas en la Real Academia de ciencias morales y políticas.

En su libro Aporofobia, el rechazo al pobre publicado por la editorial Paidós en 2017, no hace una aproximación a este término, como surgió, cuales son sus causas y como erradicar la aporofobia.

El libro está compuesto de tres partes:

  • Origen del término.
  • ¿Por qué somo aporófobos?
  • Soluciones para la eliminación de la aporofobia y de las desigualdades.

Origen del término.

El termino se acuño a principios de los años 90, cuando nuestra autora quiso encontrar una palabra que se diferenciara de xenofobia (rechazo al extranjero), para designar que realmente el rechazo no es al extranjero sino al pobre.

A diario vemos y compartimos cosas con decenas de extranjeros sin que esto nos produzca rechazo, el problema no era ese, el problema es que rechazamos a los extranjeros que son pobres, a los inmigrantes, a los refugiados, a los que no tienen recursos… pero es más los rechazamos sin necesidad de que estos realmente sean extranjeros, así que el problema no es de xenofobia, sino de rechazo al sin recursos.

Bien cuando Adela Cortina, quiso buscar un termino para este rechazo se encontró con que no existía.  Así que acudió a su diccionario de griego y busco la palabra pobre encontró á-poros (pobre, sin recursos, indigente); el sufijo para rechazo ya es de todos conocido así que no le hizo falta buscarlo y formó la palabra aporofobia.

¿Por qué inventar una palabra nueva? Como ella dice, lo que no se puede nombrar o señalar no existe, así que si no hay una palabra para designar el rechazo al pobre, nunca se hablará de ello. Es importante poder nombrar las cosas, sobre todo los problemas, para poderlos identificar y ponerles solución.

En 2017 la palabra aporofobia pasó a formar parte del Diccionario de la RAE y fue considerada palabra del año por la Fundeu.

¿Por qué somos aporófobos?

Existe una identificación entre seres humanos. Mientras somos de la misma familia, misma tribu, vamos a identificarnos con nuestros semejantes y a ayudarles. Esta identificación implica también un rechazo al que no es de nuestra familia, tribu, región… al extranjero, ahí es dónde está la base biológica del rechazo a los otros. ¿Implicaría esto un rechazo al pobre? No necesariamente, parece que el origen pude ser distinto, ya que este tipo de rechazo se puede producir incluso entre semejantes. La base de este fobia puede estar más bien en la idea egoísta de quid pro quo, es decir, mientras los tengamos algo que ofrecer a los demás, estaremos integrados y siempre seremos bien acogidos, pero si perdemos todo y no tenemos nada que ofrecer, se rompe dicho quid pro quo.

Las personas nunca dan algo por nada, ejemplifica muy bien esto con el mito del Anillo de Giges, recogida en La República de Platón. En que si tuviéramos un anillo que nos hiciera invisibles dejaríamos de ser justos, no nos haría falta, podríamos hacer todas las fechorías que quisiéramos sin necesidad de  rendir cuentas. Por lo tanto la sociedad se basa en un principio algo hipócrita de tu me das yo te doy, si esto no se cumple, deja de haber interés.

Soluciones para la eliminación de la aporofobia y de las desigualdades

La principal la educación. La educación a todos los niveles es importantísima para educar en valores que no desprecien a las personas, solo por el lugar o las circunstancias que les ha tocado vivir, la educación en los colegios, universidades, en televisión, periódicos, etc…  esta es la principal herramienta con la que contamos para eliminar la aporofobia.

La otra gran solución, es la eliminación de las desigualdades en el mundo, hay recursos suficientes en el planeta para que nadie muera de hambre en su lugar de nacimiento. Hay recursos suficientes para que todas las personas puedan vivir dignamente y no se vean abocados a la pobreza extrema. Para esto quizás falta madurez social o quizás interés político. Discursos de dirigente como Trump o Salvini, en los que identifican refugiados e inmigrantes con delitos como violación, robos, asesinatos… o incluso en el caso de Trump identifica a los mexicanos con “animales”, no  ayuda a la erradicación de la aporofobia, ni de la xenofobia.