Rousseau y el mal

Rousseau y el mal

Para Rousseau el estado natural no implica una condición moral, sino una condición animal; esto quiere decir que la humanidad vivía más allá del bien y del mal; es decir no se puede ser ni bueno ni malo.

Así que el hombre sólo es hombre si vive en sociedad, sino, no nos diferenciaríamos en nada de los animales. El estado social, es lo que nos distingue, lo que nos hace distintos y nos otorga moralidad. En el proceso del estado natural al estado civil, se adquiere la moralidad, la razón y la conciencia.

Precisamente en ese paso, se crea Contrato social, ahí es donde se crea un nuevo orden moral y social.

La política es la única solución posible a los problemas de la existencia humano, es la solución al mal. El mal, es el que genera la desigualdad y la injusticia social.

Lo interesante de todo esto, es que el mal deja de ser causado y explicado por la religión; el mal es social y la solución es política.

Según la concepción rousseauniana del mal, el problema ya no proviene de un pecado original y la tenemos que vagar por este valle de lágrimas para redimir nuestros pecados, sino que el mal está causado por un mal gobierno y la propiedad privada (que es para Rousseau el origen de la desigualdad) y la solución es la revolución. Se vuelve imperativo una transformación radical del orden existente.

El primero al que, tras haber cercado un terreno se le ocurrió decir esto es mío y encontró personas lo bastante simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, miserias y horrores no habría ahorrado al género humano quien, arrancando las estacas o rellenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: «¡Guardaos de escuchar a este impostor!; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie.»