Abusones

Abusones

Cada vez me sorprendo más al ver la autoridad con la que muchos adultos les dicen a los niños lo tienen o no tienen que hacer.

Es fácil, para mi que tengo hijos, ver como se acerca cualquier adulto y les regaña, porque están subidos en un cubo de basura, porque están jugando a la pelota en un patio de vecinos y molestan, o simplemente porque van corriendo por la calle….

Mucha gente argumenta que a estos niños les falta educación, que hacen las cosas sin pensar y que ya que sus padres (o yo en este caso) no enseñamos a comportarse a los niños de forma adecuada.

Realmente esto no es así, no es un afán educador el que mueve a estas personas, sino un abuso de autoridad. Se saben adultos y superiores a los niños, por lo que no tienen ningún problema en hacer uso de esa superioridad y demostrarla.

Será muy difícil ver a estas mismas personas decirles algo parecido si los que están jugando al balón son adolescentes y casi imposible si son adultos. En estos casos ya no nos sentimos tan buenos educadores, y ante la posible respuesta de un “igual”, decidimos pasar de largo y quedarnos callados.

Este abuso de superioridad se ve claramente en el maltrato animal, en el que los humanos, considerandonos superiores, creemos estar por encima de otras especies, y esto nos permite ir dando tirones de nuestras mascotas por la calle, darles una patada cuando salen a la puerta a recibirnos y hemos tenido un mal día, o en el peor de los casos abandonarlas cuando simplemente nos hemos cansado de ella.

Como vemos no faltan ejemplos, en los que, cuando alguien se considera superior, no duda en abusar del inferior, de hecho nos sobran casos en el cine americano, en los que una pandilla de abusones adolescentes corren detrás de un pobre chaval que trata de huir en una maltrecha bicicleta.

A modo de conclusión, solo pediré, que si lo que queremos es dar muestras de civismo y educar al resto de la población en buenos hábitos de conducta, que no nos limitemos solo a decírselo a los niños, sino también a los adultos, aquellos que tiran papeles al suelo a nuestro paso y también a aquellos que nos despiertan por la noche cantando Asturias, patria querida… No nos limitemos sólo a los niños, ejerciendo un abuso de poder y autoridad, ya que al fin y al cabo sólo haremos eso… abusar.