Lo llevo estoicamente ¿y tú?
Lo llevo estoicamente ¿y tú?
El otro día hablando con una amiga, me decía que como llevaba estar con la pierna escayolada todo el verano y le respondí:
– Pues estoicamente.
Me puso cara rara y me dijo… – No, no estoicamente no…
Bueno pues aqui va mi explicación:
Una de las mayores lecciones de los estoicos, es aprender a distinguir lo que depende de nosotros y lo que no está en nuestra mano. Epicteto (y en general toda la escuela estoica) da mucha importancia a esto último (distinguir lo que no está en nuestra mano). Cosas como disfrutar siempre de salud, no sufrir daños físicos, evitar desastres… nada de esto está depende realmente de nosotros mismos.
Aprender a aceptar todo cuanto nos suceda, son designios, que según los estoicos, dependían del Hado (de la voluntad de Dios), y había que aceptarlos sin rebeldía.
Evidentemente, no seré yo quien diga, que es voluntad del Hado que haya roto el tobillo, ni del Hado, ni de dios, ni de ninguna “causa” que nos llevé a pensar que esto ha sucedido por algún extraño designio, y que hay que saber leer las causas místicas que la han producido.
No, jamás diré eso, pero si es interesante, sacarle una lectura positiva a mi nueva experiencia. A la experiencia de estar un mes tumbado, con poca movilidad y pocos recursos para valerme de mi mismo. Una de ellas, es no enfadarme con mi situación; estar enfadado, enfrentarme con rebeldía a mi rotura de tobillo, no va hacer que se cure antes, y por supuesto, no va hacer que no hubiera sucedido jamás.
El tobillo roto, roto está. Ahora sólo puedo ver qué cosas, me permite hacer mi nueva situación… leer a Epicteto, escribir estas líneas, etc… y aprender a no luchar contra lo que no está en mi mano. Como se suele decir: no puedo evitar que llueva, pero puedo llevar siempre un paraguas. O como es mi caso, no puedo caminar, pero puedo leer, escribir, charlar con amigos…